MARÍA JOSÉ MARRODÁN
Presidenta de la Asociación Riojana de Escritores
Un año más pese a la lluvia, la amenaza de viento demoledor, o los acontecimientos deportivos, la Feria del Libro de Madrid ha concluido con notable éxito de público, de actividades culturales y, creo, que de ventas. Dos cosas destaco de las ferias del libro: Una es la propia esencia de ellas, ese encuentro bis a bis en el momento de la firma en el cual un lector tímida o profusamente, si puede, le confiesa al autor lo que le ha gustado de su libro o no, qué historia guarda él que desearía ser contada, propone lugares, incluso tramas, o cuenta de un antepasado que conoció… A veces explican los motivos que le llevaron a leerles y otras a posponerlos. A los autores nos emociona saber opiniones de primera voz y escuchar ideas e historias que tal vez puedan acabar en un cuento, un poema, una novela o ser uno de nuestros personajes.
La otra cuestión es que esta Feria de Libro de Madrid ha supuesto una gran alegría para mí como riojana que llevo 20 años acudiendo a firmar, y como presidenta de la Asociación Riojana de Escritores, ARE, pues observo crecer el número de escritores riojanos presentes en los expositores.
Desde aquel 2004, en que acudí por primera vez a firmar, cuando ya lo hacía mi admirado Javier Casis, a la posterior con Andrés Pascual, a las siguientes, en las que se fueron incorporando, en diferentes años, Emilio del Río, Iván Mendoza Marrodán, Mar Aísa Poderoso, Teo Basterra —de antemano pido disculpas si olvido a alguien porque no recuerdo o desconozco el dato, o no lo tengo en mi archivo fotográfico—.
En esta 83 edición, hemos visto un mayor número de autores riojanos pertenecientes a nuestra asociación ARE: Mar Aísa, Adriana Bañares, Antonio Buzarra, María Cestafe, Mikel Chasco, Valle Mozas, María José Marrodán y Ernesto Tubía.
Otros autores de la ARE, firmaban en diferentes ferias, como en la de Valladolid, Óscar Soto Colás; en la de Zaragoza, Sonia Andújar; en Bilbao, Natalia Gómez Navajas, etc. Algunos lo hicimos en varias casetas en Madrid o fuimos a varias localidades, no al mismo tiempo, ¡claro!
Todo lo cual, a mi entender, es un buen síntoma, no de que se escriba mucho en La Rioja, que se escribe, sino de que se escribe bien y de que los escritores riojanos están dispuestos a divulgar sus creaciones en su tierra y fuera de ella, y a escuchar lo que los lectores tienen que contarles en la intimidad de una firma, en la sonrisa de una caseta de cualquier feria del libro.



